MADUREZ EMOCIONAL

MADUREZ EMOCIONAL

Psic. Patricia Villanueva.ca7kqcopcaf0eu2scakx4z32cavezudfcaai9cj0casboumycajju2khcapwbwd1cas3kdd9cat160n1canfwxyica0gbnpmca39x6pbca9bkqtqcavt6mtlca02g7pjcaswsnglcavu4tdacaz1tep5

 La madurez emocional es una cualidad de la conducta de la persona, es un producto de la vida de relación y de la posesión de un subconsciente que trabajó en la formación de un sistema de valores, desarrollados a partir del hogar, de la religión, de la moral y de otros modelos de conducta.

Es así como los factores ambientales desempeñan en ella un papel muy bien marcados pero la madurez no depende del volumen de conocimientos del sujeto, sino del modo como los utiliza. La madurez implica el llegar a  ser autosuficientes (decidir por sí mismo) adquiere su plena manifestación en el adulto, sin que esto quiera decir que por el hecho de serlo se adquiere automáticamente. No hay una edad fija para llegar a  ella, simplemente el equilibrio personal se logra en el transcurso de la vida del individuo. A medida que el hombre crece y madura, va acumulando mayores conocimientos sobre la vida y valor a las nuevas experiencias en relación con el sistema de valores medios que ha acumulado con el tiempo.

Las nuevas experiencias influirán sobre él, imprimiéndole características propias y permitiéndole adquirir otras aptitudes que lo capacitarán  para crear su propia filosofía de la vida, la que le ha de permitir comprenderse mejor y comprender también a todos los que lo rodean.

La madurez emocional lleva implícita la capacidad de desarrollarse y de expresarse cada vez mejor, de igual manera que la posibilidad de mantener un equilibrio relativamente constante como producto de la integración de la personalidad como un todo, lo que permitirá al individuo proyectarse en todos los campos y practicar sus relaciones armónicamente con sus semejantes. La madurez puede valorarse tomando en cuenta ciertos criterios que nos permitan darnos cuenta del grado hasta el cual podamos hábilmente ponernos en contacto con nuestros semejantes. De esta manera, estableciendo algunos de esos criterios, podemos decir que somos emocionalmente maduros si:

  1. Manifestamos nuestros sentimientos en forma constructiva.
  2. Tratamos de interpretar los sentimientos de los demás con ánimo de servir.
  3. Sentimos por nuestros semejantes el mismo respeto que por nosotros mismos.
  4. Tenemos paciencia con los demás y podemos amoldarnos a las circunstancias.
  5. Estamos seguros del efecto que produce nuestra conductas sobre los demás.
  6. Aceptamos responsabilidades y nos consagramos a ellas hasta su cumplimiento.
  7. Tenemos mentes definidas y trabajamos en forma autónoma para alcanzarlas.
  8. Tomamos decisiones pero aceptamos las críticas sin ofendernos.
  9. Llevamos una vida agradable pero sabemos controlar nuestra conducta.
  10. Nos gusta estar acompañados pero también podemos gozar de la soledad.

 

La madurez emocional posibilita al individuo a adquirir el sentido del humor, que es una de las cualidades más estimadas. Por otra parte, cultivar el sentido del humor siempre contribuirá a disminuir  las tensiones  en los momentos más difíciles y a restablecer el clima de armonía que todos deseamos. La capacidad para ver el lado alegre de la vida no la tiene todo el mundo, pero puede obtenerse. Para adquirir el sentido del humor necesitamos practicar ciertas formas de comportamiento que nos permitan encontrar los materiales adecuados. Por ejemplo:

  • Debemos prestar atención a los demás, si no tenemos interés en ellos no encontramos nada que nos distraiga ni a nadie con quien divertirnos.
  • Hay que ser observadores. Observar a la gente siempre es instructivo, ya que podremos encontrar incidentes o conductas curiosas que nos permitirán desarrollar un buen sentido del humor.
  • Tenemos que contarle a alguien cualquier experiencia agradable que tengamos, cuidando que la persona a quien se la contemos sepa valorarla.
  • Hay que aprovechar todas las ocasiones para contar cualquier anécdota divertida, así adquirimos soltura como buenos narradores…

 

Podemos concluir, en definitiva, asegurando que una SONRISA oportuna puede resolver una situación embarazosa y que el sentido del humor siempre nos ayudará  a tener éxito en nuestras relaciones.

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